Antes de conocer las reglas de la música, podemos vivir sus relaciones a través del cuerpo, el gesto y la escucha compartida.
La experiencia directa hace concretos conceptos como altura, intensidad, ritmo y resonancia. Un instrumento claro permite relacionar inmediatamente la acción con el resultado sonoro.
En el grupo, cada participante aprende también a esperar, responder y dejar espacio. La actividad musical se convierte así en un ejercicio de atención mutua, no solo de interpretación.
El diseño GITRÈ busca este equilibrio: instrumentos intuitivos para empezar, pero suficientemente ricos para acompañar exploraciones siempre nuevas.
← Volver a GITRÈ News
