En musicoterapia, el instrumento es un mediador: hace perceptible el gesto, favorece la escucha y abre un espacio de comunicación.
Un instrumento eficaz debe ofrecer una respuesta clara incluso ante un movimiento mínimo. La previsibilidad del sonido aporta seguridad, mientras que la variedad tímbrica invita a explorar y elegir.
Conviene alternar instrumentos melódicos, rítmicos y vibratorios. Las estaciones compartidas y los instrumentos extraíbles permiten pasar del trabajo individual a la relación grupal sin interrumpir la actividad.
La línea Terapia GITRÈ nace del encuentro entre experiencia constructiva y observación del uso real: formas accesibles, materiales reconocibles y sonoridades que favorecen presencia, atención y reciprocidad.
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